Antes de irme, quería dar constancia de dos cosas. Y las dos con un testimonio.
Primero este vídeo. Quizá un poco ñoño, pero para mí muy significativo: esto han sido para mí estas tres semanas. Sí, mucha comida, buenas conversaciones, lectura, RRPP, etc, etc. Pero sobre todas las cosas: olas y trenes:
Lo del segundo vídeo ha sido más complicado.
He llegado al centro del pueblo con una botellita de Mare y he les he pedido ayuda para realizar una grabación.
“¿Una filmazione, de qué, para qué, salimos nosotros?”
No, no, no.
Así que he intentado explicarles que he ganado un concurso para ser el embajador de una bebida llamada Bitter Rosso, que esto ha sido gracias a un vídeo de una botella que rodaba por Madrid y que ahora, lo que pretendo, es rodar la segunda parte de la botella rodante, ¡Rolling Mare Rosso Two!
¿?
Es igual. A ver, tú, cómo te llamas?, Stéfano, ¿cuántos años tienes?, ¿68? Bueno, sabrás lo que es una cámara no? Pues toma, mira, yo hago rodar esta botella por el suelo y tú le das al récord. ¿Sí? Sí.
Tú, Agostino, ok, despéjame la calle.
Usted, signora, Gina, qué bonito, póngase aquí y si la botella se desvía la coge, que no queremos descalabrar a nadie.
Esto es un rodaje y lo demás son tonterías.
Atención, uno, due, tre, accione!!!
Repetimos tres tomas y las tres fueron malas.
Pasamos al siguiente plano y más de lo mismo.
Ellos seguían entusiasmados, con todo.
Así que me uní a mis lugareños e hice como Ed Wood en la película de Tim Burton: “¡¡Buena, toma buena!!” Las siguientes cuatro tomas fueron todas válidas.
Quizá esa frescura se note en el vídeo, quizá no…
Hasta pronto…










Suscripción RSS